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Origen de la primera lata de cerveza

Cervezas en lata de diversas marcas

En 1795 el repostero francés Nicolas Appert, debido a la creciente necesidad de los ejércitos y la marina de conservar durante más tiempo los alimentos. (Ya existían las salazones y los bizcochos pero también tenían limitaciones de tiempo de almacenaje, de mal sabor o incluso de perjuicios para la salud), ideó un procedimiento de conservación que consistía en colocar los alimentos en un tarro de cristal cerrado herméticamente y hervirlo durante un cierto período (para matar los microorganismos)

Años después y a partir del método de Appert, el inglés Peter Durand patentó en el Reino Unido en 1810 un proceso de envasado de alimentos en botes de hierro forjado sellados al vacío a partir de una idea de Phillipe de Girard. En estos años el proceso de enlatado era lento y exigía mucha mano de obra, ya que cada lata tenía que hacerse a mano y llevaba hasta seis horas preparar adecuadamente el alimento

Los primeros métodos de elaboración usaban soldaduras tóxicas de plomo para el sellado de las latas, lo que tuvo desastrosas consecuencias. Al principio, las latas eran muy pesadas y para abrirlas se requería un esfuerzo considerable. Un manual de instrucciones de un fabricante decía: “Para abrir las latas córtese alrededor de la parte superior con escoplo y martillo”. Los primeros abrelatas aparecieron en la década de 1850.

Las ventajas que el enlatado de alimentos proporciono a la sociedad, tardaron todavía un poco en llegar a la cerveza, en concreto en la década de 1930 cuando Gottfried Krueger se atrevió a dar un paso que resultó exitoso.

Aunque desde 1909 la empresa American Can, ya estaba experimentando para lograr enlatar la cerveza, el problema era que hasta entonces las latas no podían soportar la presión del gas carbonatado y si se pasaban de un cierto límite, explotaban.

Poco después, el 17 de enero de 1920 entra en vigor la Ley Seca de Estados Unidos, y la American Can deja de realizar pruebas. No era el mejor contexto para seguir con el proyecto.

Fueron décadas de experimentos, con el fin de mejorar la logística, que presentaban las empresas cerveceras antes de la aparición de las latas, ya que, no podían permitirse el vender cervezas a grandes distancias.

Hacerlo a más de 50 kms. de distancia podía suponerle grandes pérdidas a la empresa. La idea para evitarlas, era rellenar las botellas, pero ello obligaba a vender en las cercanías para poderlas recoger nuevamente y esto representaba una gran limitación, además del gran coste de producción que tenían las botellas de cristal y no poder recuperarlas para reutilizarlas.

En 1933 fue cuando la American Can logra fabricar una lata presurizada y con un recubrimiento especial que evitaba que la cerveza reaccionara con el estaño. Krueger se arriesgó a enlatar su cerveza y presentarla así en el mercado. Otras compañías no se atrevían a introducirla en su negocio, pues si no tenía éxito no sería bueno para sus ventas ni para la imagen de la compañía. La compañía de latas también tomó el riesgo con él, si no resultaba, Krueger no tendría que pagar nada.

 

BREVE HISTORIA DE LAS LATAS DE CERVEZA

La fecha oficial de la primera cerveza en lata es el 24 de enero de 1935. De inmediato este formato fue un éxito entre los consumidores. Comparadas con las botellas de vidrio, las latas eran más ligeras, baratas y fáciles de almacenar y de trasladar a distancias lejanas. Y además, no había que pagar un reembolso por el envase de la botella, se enfriaban más rápido, y eludía así los altos impuestos que recaían sobre los barriles tras el fin de la Ley Seca.

Seis meses después, la cervecería de Krueger estaba comprando en promedio 180 mil latas diarias a la Compañía Americana de Latas, quintuplicando las ventas. Este éxito fue notado por la industria, y rápidamente otras 37 cervecerías adoptaron este formato. Para 1936, sólo en el Reino Unido había más de 40 marcas de cerveza envasadas en latas de hojalata.

Las primeras latas eran planas arriba y hechas de un grueso acero. Para abrirlas había que hacer un orificio en la tapa con un abrelatas.

Durante las siguientes décadas se sigue experimentando con este tipo de envase y se desarrollan variaciones como el Crowntainer, un envase compuesto por dos piezas (cuerpo y cabeza) que facilita bastante el proceso de fabricación además se desarrolla el fondo abovedado lo que mejora la resistencia a la presión interna.

La actualidad manda se suele decir; Así que la Segunda Guerra Mundial supone un freno para el desarrollo de este envase ya que sólo se fabricaran latas para suministros militares. Pero una vez terminados los enfrentamientos y pasado el periodo de posguerra el uso de las latas vuelve a experimentar un fuerte desarrollo de la mano de los refrescos.

La primera versión de la lata de Budweiser era de color dorado, incluía el águila estadounidense y fue producida hasta 1942. La segunda fue similar a la anterior pero de color oliva en la relación al camuflaje de las tropas de la Segunda Guerra Mundial.

En la década de los 60 un ingeniero norteamericano, Ernie Fraze, diseña un sistema de apertura fácil que no precisa ningún elemento externo para su apertura. Hablamos del sistema Easy-Tab similar al que utilizamos en la actualidad (permitía abrir la lata con un sujetador que cortaba una zona marcada de la tapa superior sólo tirando del gancho hacía arriba) y que en la década de los 80 evoluciona hasta el actual Stay-Tab. Desde este momento las latas de aluminio se convierten en uno de los envases más utilizados en todo el mundo.

En España, en 1966, comercializaron la primera lata de cerveza, cuando Cervezas Cruz Blanca lanzó al mercado su marca “Skol International Lager”, en formato de 33 centilitros.

 

LA UTILIZACIÓN DE ESTE TIPO DE ENVASE y LAS VENTAJAS

En la tierra hay aproximadamente 10.000 veces más hierro y aluminio que agua, siendo además estos materiales permanentes (pues pueden reciclarse un número ilimitado de veces sin perder propiedades). Por ello, las latas de bebidas, junto al vidrio, son uno de los envases industriales más ecológicos. Actualmente 9 de cada 10 latas se reciclan.

Otras ventajas para la utilización de latas en cervezas tanto industriales como artesanales son que las latas permiten bloquear la luz, evitando que se deteriore y pierda sus facultades. A raíz de su sellado, el oxígeno no accede y se mantienen las propiedades organolépticas del producto, mientras que el en el cuello de la botella siempre hay un poquito de aire, en las latas no hay nada de nada. Hoy en día la cerveza enlatada no es afectada por sabores metálicos ya que las latas llevan una película de un polímero basado en agua que aísla completamente el líquido que contiene.

Otras ventajas además de su ligereza y fácil transporte son que permiten al líquido enfriarse más deprisa porque el metal es un buen conductor térmico.

La cerveza en lata es una opción ideal para cervezas frescas, donde el lúpulo tenga un papel fundamental por sus propiedades organolépticas más volátiles, cervezas destinadas a un consumo muy cercano a la elaboración es decir cervezas elaboradas en equipos de elaboración isobárico, donde no va a haber una segunda fermentación en botella.

La lata no sería apta para cervezas a las que se añadan azúcares que vayan a generar esa segunda fermentación para obtener carbonatación y espuma. Probablemente explotarían.

Estos envases de momento tampoco son muy utilizados en cervezas con un perfil más maltoso y alcohólico destinadas a guardas o maduraciones largas.

Salud! Cheers!