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Oktoberfest: La fiesta de la cerveza bávara

Pocas veces una boda real ha dado lugar a una tradición centenaria que celebran cada año millones de personas alrededor del mundo. Los orígenes de la Oktoberfest, o fiesta de octubre como podría traducirse del alemán, se remontan a principios del siglo XIX, concretamente al 12 de octubre de 1810, cuando el príncipe Luis de Baviera, hijo del rey Maximiliano I, contrajo matrimonio con Teresa de Sajonia-Hildburghausen en la ciudad de Múnich. Los festejos se prolongaron durante 5 días, hasta el 17 de octubre, y los habitantes de la ciudad fueron invitados a participar en ellos en unas praderas ubicadas fuera de la muralla de la ciudad, y que posteriormente fueron bautizadas como Theresenwiese, en honor a la que sería reina consorte de Baviera.

Esa primera celebración poco se pareció a la fiesta de la cerveza actual, de hecho ni siquiera giraba en torno a esta bebida sino que el acto principal de los festejos fue una carrera de caballos celebrada el último de los cinco días.

Este evento tuvo una gran acogida y se decidió repetir el acontecimiento al año siguiente, originando esta larga tradición que sólo se ha cancelado una veintena de veces a lo largo de estos más de 200 años de historia, principalmente por culpa de epidemias o conflictos bélicos. Eso sí, no fue hasta la edición de 1818 en la que se introdujeron las típicas barracas, sustituidas posteriormente por carpas, y puestos de cerveza y comida que se han convertido en el símbolo por excelencia de esta festividad. De hecho, los propietarios de las cervecerías de la ciudad muniquesa no comenzaron a participar activamente en los festejos hasta 1887.

Obviamente, muchas cosas han cambiado desde la primera edición hasta ahora, además de la introducción de la cerveza como elemento principal, aunque la Oktoberfest sigue celebrándose en los mismos campos que en 1810, ahora en pleno centro de la ciudad, junto a la estación central, München Hauptbahnhof, debido al enorme crecimiento de la urbe.

Ahora ya no sólo logra convocar a los habitantes de la capital bávara, sino que congrega a millones de visitantes cada año que consumen otros tantos litros de cerveza convirtiéndose en una de las mayores atracciones turísticas de Alemania.

A día de hoy, las fechas de su celebración se han adelantado ligeramente para aprovechar las mejores condiciones meteorológicas de finales del verano. Así, siempre comienza a las 12 del mediodía del primer sábado después del 15 de septiembre, con la apertura del primer barril de cerveza en la carpa Schottenhammel por parte del alcalde de Múnich al grito de O ‘zapft is y seguido de las doce salvas de cañón que indican que las demás carpas pueden comenzar a servir cerveza a los asistentes. La fiesta se alarga durante 16, 17 o 18 días dependiendo del calendario del año en curso, procurando que siempre se alargue como mínimo hasta el 3 de octubre, Día de la Unidad Alemana que conmemora la reunificación de 1990.

Aunque es mundialmente conocida por ser la fiesta de la cerveza por excelencia en Europa, el festival va mucho más allá del consumo de birra. Es todo un acontecimiento socio-cultural con desfiles de trajes regionales típicos, música en directo, atracciones de feria y un sinfín de puestos de comida bávara donde se sirven los famosos würstl, brezen o knödel, además de platos típicos de buey, pollo y pescado.

También se trata de un evento muy familiar, en el que cada año los bávaros lucen sus mejores galas y sacan del armario sus dirndl, el vestido típico de las mujeres, o sus lederhosen, los pantalones de cuero del que hacen gala las hombres. Algunas veces se pueden ver a los jugadores del Bayern de Múnich ataviados con sus pantalones de cuero, sus medias hasta las rodillas y su sombrero de fieltro brindando con sus típicas jarras Maß?

Las cervezas de la Oktoberfest

Aunque se consuman millones de litros de este néctar durante esta fiesta, no vale cualquier tipo de cerveza. De hecho, dentro de las carpas del festival sólo se sirve un tipo de cerveza conocida como Oktoberfestbier, una denominación de origen que sólo incluye aquellas cervezas elaboradas dentro de los límites urbanos de Múnich y que cumplen a rajatabla con la Ley de Pureza Alemana de 1516 o Reinheitsgebot, produciéndose únicamente con cuatro ingredientes como son el agua, la malta, el lúpulo y la levadura.

Estas Oktoberfestbier son todas de estilo märzen, cervezas lager de baja fermentación producidas durante la primavera, especialmente marzo (de ahí su nombre), y maduradas durante los meses más calurosos del verano, para su consumo durante la época de la cosecha otoñal, justo a tiempo para la celebración de este festival. No todas las cervezas de este estilo son iguales, sino que hay desde rubias a más tostadas, aunque con una graduación alcohólica siempre en torno al 6%, algo más que las cervezas habituales. Dicho esto, sólo hay seis cervecerías en Múnich que cumplen las normas necesarias para producir las cervezas oficiales de este evento:

§ Löwenbräu: la cervecería del león produce para la ocasión una Oktoberfestbier con una graduación alcohólica del 6,1% servida en su carpa oficial Löwenbräu-Zelt (coronada por un león gigante) y la Schützenzelt.

  • Spaten: la marca de la pala produce la que según ellos es la cerveza número uno del festival, la Spaten Ur Märzen, una Oktoberfestbier con una graduación del 5,9%, servida en varias carpas: Schottenhammel, Marstall, Ochsenbraterei y Spaten-Zelt.
  • Augustiner Bräu: produce una Oktoberfestbier con una graduación alcohólica del 6,3% que se sirve en las carpas Augustiner Festzelt y Fischer Vroni.
  • Hacker-Pschorr: la marca muniquesa que es conocida por sus características botellas de tapa levadiza elabora una Oktoberfestbier de 5,8% servida en las carpas Hacker-Festzelt y Pschorr Bräurosl.
  • Hofbräu München: A día de hoy su märzen tiene 6,3% y se sirve en la carpa más grande del festival, la Hofbräuzelt.
  • Paulaner: conocida por su cerveza de trigo, elabora una Oktoberfestbier con un 6% de alcohol, servida en las carpas Winzerer Fähndl, Armbrustschützen-Zelt y Käferzelt.

La Oktoberfest en números

Para comprender un poco mejor la magnitud de la fiesta alemana de la cerveza, algunos datos estadísticos que cada año publican los organizadores del evento. Números que por otra parte se van superando con cada nueva edición, dejando obsoletos los de años anteriores:

  • El recinto ferial que acoge este acontecimiento ocupa una superficie total de 420.000 metros cuadrados.
  • Hay un total de 34 carpas divididas en 14 carpas grandes y 20 pequeñas.
  • Estas carpas tienen un aforo total de 100.000 personas
  • Más de 7 millones de personas visitan la Oktoberfest cada año, consumiendo un total de 7 millones de litros de cerveza, de los cuales 200.000 son sin alcohol.
  • El precio medio de un litro de cerveza está en torno a los 10 euros.
  • El primer fin de semana es el de mayor afluencia, superando el millón de visitantes cada año.
  • De los asistentes se calcula que el 70% son de la propia Baviera, un 15% del resto de Alemania y el otro 15% de países foráneos.
  • Sorprendentemente, las salchichas alemanas no son el alimento más consumido durante esta fiesta, sino el pollo, con más de 500.000 unidades vendidas cada año.
  • A nivel medioambiental, en cada edición se generan más de 1.000 toneladas de residuos, se consume aproximadamente 110.000 metros cúbicos de agua (más del 25% de la demanda diaria de toda la ciudad) y el consumo energético se dispara hasta los 2,7 millones de kWh (lo que una familia media tardaría 50 años en gastar).
  • Como curiosidad, cada año se encuentran casi 5.000 objetos perdidos por los asistentes, incluyendo carnets de identidad, carteras, móviles, relojes, ropa e incluso mascotas.