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Historia de las botellas de cerveza

El mundo de la cerveza tiene multitud de anécdotas y curiosidades muy interesantes como la historia de las botellas de cerveza, un envase que fue pensando en su forma y color por motivos específicos.

Mantener embotellada esta bebida espumosa en perfecto estado hasta su consumo, ha sido uno de los grandes retos de los fabricantes de cervezas a lo largo de los siglos.

Como producto natural que es, la cerveza permanece “viva” constantemente, por lo que debe mantenerse un especial cuidado para que continúe fresca es su aspecto, aroma y sabor. Si la cerveza se dejaba al sol durante mucho tiempo, sus propiedades, sabor y olor se estropearían porque los rayos ultravioleta provocan que los ácidos del lúpulo se descompongan y reaccionen con el azufre.

Siendo conscientes de que el tipo de botella jugaba un importante papel en el mantenimiento de la cerveza, los fabricantes comenzaron a utilizar a mediados del siglo XVI, el vidrio para almacenar la cerveza que elaboraban porque mantenía la cerveza fresca durante más tiempo.

Pero no fue hasta un siglo después cuando comenzó su comercialización y solo después de la I Guerra Mundial, su demanda se hiciera notar.

Los científicos de esa época decidieron teñir el cristal para protegerlo de los rayos, como si de unas gafas de sol se tratase. La escasez de vidrio marrón hacia la Segunda Guerra Mundial hizo que algunos fabricantes europeos cambiaran el vidrio marrón por el de color verde con tal de evitar el transparente. Aunque el color verde no era tan eficaz como el marrón, en esos tiempos era más que el incoloro

Sin embargo, el vidrio soplado daba problemas en el envasado y mantenimiento, al no soportar la presión que generaba el CO2 y que provocaba el estallido de las botellas. Aunque, más o menos cien años más tarde se dieron cuenta de la eficacia de las botellas que tenían el cuello largo.

Para ello, se utilizaron inicialmente envases redondos, con una boca estrecha y un tapón de corcho fuertemente apretado con un hilo. El costo del envasado en esos primeros tiempo era muy alto, pues se tenía que realizar a mano de una en una.

En consecuencia, la cerveza embotellada se convirtió en un producto de lujo, sólo al alcance de unos pocos por lo que continuó siendo consumida popularmente en los pubs ingleses, directamente del barril a la jarra.

En 1845 se produjo un hecho que cambió sustancialmente el uso de las botellas de cristal como envase para las cervezas hasta nuestros días, se eliminó el “impuesto sobre el cristal” que hizo posible el aumento de la industria de este material y por ende una mayor disponibilidad de botellas en el mercado.

Otro de los problemas que presentaba el envasado de cerveza y que posteriormente encontró la solución, era el tipo de tapón a utilizar. En un principio, se usó el corcho (al igual que ocurría con el envasado del vino), pero pronto se modificó por el tapón de rosca y más tarde por el tapón corona, que han llegado hasta nuestros días.

EL COLOR DE LAS BOTELLAS DE CERVEZA

¿Te has preguntado alguna vez porqué las botellas de cerveza tienen color verde, marrón o casi negro? El motivo es bien sencillo, la luz y el calor.

El lúpulo es un ingrediente que se oxida con mucha facilidad y por lo tanto modifica de forma sustancial el sabor y aroma de la cerveza. Los fabricante conocedores de este hecho, decidieron utilizar vidrios con tonalidades oscuras ya que estos impiden que los rayos ultravioletas, dañen la cerveza y por lo tanto, conserve todas sus características, sin perder su aroma y sabor.

Con las técnicas actuales, la importancia del color del envase ha pasado a un segundo plano, al utilizar recubrimientos que bloquean los rayos ultravioletas.

Los colores de las botellas de cerveza que puedes encontrar hoy en día, se deben principalmente a la imagen de marca que desean mantener los fabricantes.

 

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