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El Yuta de La Montaña: Especial día de la Tierra

No me acuerdo exactamente la primera que vez que vi al Yuta, Augusto Llanten, fue de seguro en los 90s y debo haber tenido 5 a 7 años, pero claramente puedo visualizar como era él y dónde vivía en esos años. Para ir a verlo tenías que caminar por el bosque nativo hasta una pequeña cabaña donde no había luz, era de una sola pieza más un fogón techado, la cocina, y en el entorno, rodeado de Quillayes y Peumos, había una huerta con ajos, cebollas, alcayotas, tomates, porotos, entre otras verduras de semillas autóctonas e históricas. El piso para sentarse a pasar la tarde estaba siempre acompañado del fuego donde se calentaba una choca, este era el preámbulo de su casa en el bosque donde las herramientas y equipos eran de madera siempre desgastada por el uso con las manos, en ese lugar no sobraba nada, se veía un orden y limpieza que generaba respeto.

 

Se dedicó a los oficios del campo, cultivar la tierra y el bosque, hablando poco pero transmitiendo muchas enseñanzas. Su forma de ser, su prestancia y el ritmo de vida le daban un estatus distinto, era distinguido por cualquiera y querido también. Yo lo acompañé en distintas actividades donde me fui encantando con este personaje, recorriendo los bosques me lo topaba haciendo carbón, en febrero lo acompañaba secando las almendras, y siempre se podia ver arreglando senderos u otra de los miles de actividades en La Montaña que mostraban su destreza, podia cortar de un machetazo una rama de 10 cm de diámetro sin mayor esfuerzo, solo técnica y una fuerza interna. En todo esto, nos hicimos bastante amigos y cruzábamos palabras cada vez más seguido según pasaron los años.

Como co-fundador de Cerveza La Montaña realicé todo el desarrollo del proyecto in situ, primero con una planta piloto y posteriormente el Brewhouse actual recorriendo y sumando atributos y conceptos. En este proceso creativo, rescate los distintos elementos culturales, paisajísticos, naturales, sensoriales y emocionales de este lugar y gracias a ese proceso que duro 3 años de foco más haber crecido en este lugar, se desarrolló una marca con sentido de origen y que respeta y suma a su medio. El Yuta en esa etapa fue una inspiración, pero algo más también, fue una persona que me guió sin saberlo al igual que muchos en el camino, cada vez que hacia cerveza yo le llevaba muestras o lo invitaba a tomar del pie de la vaca, como le decía, y en las conversaciones lo trataba de convencer del sentido de La Montaña y sus valores, él juzgaba más allá de lo sensorial, era una paso clave para que este proyecto fuera aceptado por el entorno, porque él era el que más lo representaba.

Conversábamos de la vida y la muerte, su historia y la familia, de cómo conoció su oficio, el arte de hacer carbón, de la flora y fauna local, la huerta, el tabaco, la cocinería y de cientos de cosas más. Pero fue un día el que más marco esta historia y es el inicio de este homenaje, yo estaba revisando la cerveza en la locación que la tenía que es un invernadero que había adaptado para hacer cerveza en ese entonces. El Yuta estaba camino a su lugar y pasó a saludar, como siempre le ofrecí una cerveza, el aceptó y logre que se sentará a conversar conmigo en una mesa, él ya se sentía viejo y estaba un poco cansado de la vida, se había muerto hace poco su señora que llevaba muchos años enferma y ya no se sentía el mismo, pero igual nos reímos y conversamos una de las primeras recetas de Lager, en ese momento lo vi tan elegante y distinguido que sentí la necesidad de retratarlo. Siempre estoy con una cámara y en ese minuto decidí correrme un poco para atrás y tomarle una foto sin avisarle, porque a él no le gustaban las fotos. No me dijo nada y seguimos, hablamos de varias cosas entre las cuales le propuse que fuera el bar tender de La Montaña cuando estuviera listo, faltaba un año, pero le exponía mi sueño, verlo así mismo como estaba con su boina, patillas y camisa a cuadros en el bar contando historias y encantando a los visitantes. No me dijo, pero creo que no le pareció tan mala idea, tal vez en ese minuto y con esa cerveza se convenció de que había algo interesante en lo que estaba haciendo con esta marca, yo sentí una aprobación o bendición y también que aceptaba el cariño que le tenia.

Paso casi un año de este momento, ya estábamos con la planta actual y se había incorporado Rodrigo Santos Santanna (ex head brewer) que es brasileño y trabajó con nosotros 3 años desarrollando los primeros años de la cervecería, posta que tomo Vicente Salas. Rodrigo, interactuó con el Yuta en su proceso de adaptación al campo, el español y las costumbres, y al igual que cada persona que lo conoció, Don Yuta se ganó su respeto, y además, muestras de recetas de cerveza acompañadas de conversaciones. En esa época el Yuta estaba más viejo y enfermo, tenía que ir a Puente Alto cada vez más seguido para tratarse, él me decía que no quería ir al doctor y que quería morir en los cerros, donde a él le gustaba estar. 

Fue en una de esas conversaciones que le prometí que cuando muriera La Montaña haría una cerveza en su honor. Nunca supo de qué se trataba, la dedicación que le darí amos, ni menos debe haber sospechado de cuánta gente conocería su sobre nombre e historia, tal ves solo pienso que era una cerveza para sus conocidos. El día que supe de su muerte en Julio del 2018 llame a Rodrigo y él me propuso hacer una ahumada, no tenía nombre ni concepto, solo recordaba a un viejo amigo. Al probar la receta fue imposible no recordar, las manos del Yuta, la piel curtida por el trabajo y barnizada por el carbon, la piel cobriza tostada por el sol y el aroma que tenía impregnada de tanto prender hojas de boldo en esa fogata que nunca se apagaba, en ese minuto supimos y todos los que la probaron que representaba la esencia del Yuta y que tenia un valor cultural que debía ser compartido y fue recién un año después que nos atrevimos a dar ese paso.

No la probó y es una pena no haber compartido una con él, falto tiempo… pero la amistad, el respeto, la conversación y las que sí probamos, quedaran por siempre en los recuerdos y la historia de Nuestro Origen. Cada vez que abro una Yuta, me hace feliz recordar a nuestro gran amigo.

 

 

 

 

 

 

Gracias Yuta

Andrés Pérez P.
Co-fundador
La Montaña
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